Lo importante: qué tipo de trabajo hay detrás de cada grado
En Singularity Experts siempre insistimos en una idea clave: la empleabilidad se entiende mejor desde los trabajos concretos que desde los grados universitarios. Un mismo grado puede llevar a puestos muy distintos, con tareas muy diferentes y niveles de exposición a la automatización también muy distintos. Por eso, cuando las familias nos preguntan si una carrera “tiene futuro”, siempre les respondemos con otra otra pregunta: ¿qué tipo de trabajo tendrá esa persona después? El mercado laboral se está reorganizando alrededor de tareas, capacidades y roles profesionales, y la inteligencia artificial está acelerando ese cambio.
PERO existen grados universitarios que se relacionan de manera directa con profesiones que implican tareas que están siendo sustituidas por la inteligencia artificial. Y esto no lo podemos obviar. Ya lo explicamos en nuestro post sobre cómo la IA está transformando el primer empleo de los jóvenes: la orientación necesita actualizarse porque el primer empleo está cambiando, especialmente en los puestos donde antes los jóvenes aprendían haciendo tareas básicas.

Estos son los 4 grados universitarios que yo este año miraría con más cuidado:
1. Business Analytics: de analizar datos a saber decidir con datos
Business Analytics ha sido una de las carreras estrella de los últimos años, sobre todo para perfiles de Bachillerato de Ciencias Sociales con interés por empresa, datos y estrategia. Tenía todo el sentido: las compañías necesitaban personas capaces de ordenar información, detectar patrones y convertir datos en decisiones de negocio.
La cuestión ahora es que muchas de esas tareas se están automatizando muy rápido. Las herramientas de IA ya limpian datos, preparan informes, proponen escenarios y ayudan a interpretar resultados. PwC, en su Global AI Jobs Barometer 2025, diferencia entre trabajos donde la IA ayuda al criterio humano y trabajos donde puede ejecutar muchas tareas por sí misma. Entre los ejemplos de trabajos muy expuestos aparecen perfiles como analistas financieros.
Esto cambia el tipo de perfil que destacará en Business Analytics. Ganará peso quien entienda el negocio, sepa hacer buenas preguntas, conecte datos con estrategia y tenga criterio para decidir qué recomendación tiene sentido. En cambio, pierde fuerza el perfil que se limite a preparar dashboards, limpiar bases de datos o generar informes estándar, porque esa parte del trabajo ya entra de lleno en el terreno de la automatización.
Para una familia, el mensaje es claro: Business Analytics puede seguir siendo una buena opción para un estudiante con pensamiento estratégico, curiosidad por el negocio y capacidad para tomar decisiones con datos. La clave está en construir un perfil mucho más cercano a la dirección, la estrategia y la interpretación de problemas complejos que al análisis operativo.
2. Informática: seguirá teniendo valor, pero el perfil junior cambia por completo
La Informática ha sido durante años la respuesta rápida cuando alguien preguntaba por una carrera con futuro en el Bachillerato Tecnológico. Todo se digitaliza, todas las empresas necesitan tecnología y el software está presente en cualquier sector. Esa base sigue siendo cierta, pero la manera de trabajar en tecnología está cambiando muchísimo.
La IA ya escribe código, corrige errores, genera documentación, propone arquitecturas, automatiza pruebas y ayuda a construir prototipos en muy poco tiempo. El World Economic Forum ya alerta de que muchos puestos de entrada están cambiando porque la IA se encarga de tareas básicas como la entrada de datos, la programación o el soporte inicial, y cita una caída del 35% en ofertas de empleo en Estados Unidos durante los últimos 18 meses según Cognizant en su artículo sobre cómo la IA está cambiando el trabajo junior.
Esto afecta de lleno a los estudiantes que salen de una carrera técnica esperando empezar por tareas sencillas de programación. Ahora cobra mucho más valor entender sistemas, diseñar soluciones, integrar herramientas, trabajar con seguridad, producto, datos y negocio, y usar la IA como parte natural del proceso de desarrollo.
La carrera de Informática por supuesto seguirá abriendo puertas, especialmente para quienes desarrollen una base técnica fuerte y aprendan a resolver problemas reales. La diferencia estará en que “saber programar” será una pieza del perfil, mientras que comprender arquitecturas, producto, ciberseguridad, IA, experiencia de usuario y necesidades de negocio tendrá cada vez más importancia.
3. Marketing, Publicidad y Comunicación Digital: la parte operativa se automatiza
Marketing, Publicidad y Comunicación Digital han crecido mucho en los últimos años porque todas las marcas necesitan visibilidad, contenido, campañas, redes, posicionamiento y comunidad. Para muchos estudiantes de Humanidades o Ciencias Sociales, parecía una salida creativa y conectada con el mundo real.
Pero la inteligencia artificial ha entrado con fuerza justo en las tareas más frecuentes de estos perfiles: redactar textos, calendarizar contenidos, analizar audiencias, detectar tendencias, preparar anuncios, generar imágenes, adaptar mensajes y medir resultados. El propio World Economic Forum señala que las capacidades vinculadas a marketing, medios, diseño y experiencia de usuario seguirán creciendo por la transformación digital, pero también explica que el cambio tecnológico exige mayor peso de las decisiones y la necesidad de pensamiento crítico.
Por eso el perfil que gana fuerza en marketing será el que entienda marca, posicionamiento, comportamiento humano, estrategia comercial, datos, cultura y producto. La parte de ejecución rápida, producción de piezas y adaptación de formatos cada vez tendrá más apoyo automatizado.
Esto tiene una consecuencia directa para elegir estudios: un estudiante que quiera dedicarse al marketing necesita construir criterio, entendimiento del mercado y visión estratégica desde el principio. El marketing operativo será cada vez más rápido y automatizado; así que el marketing que tendrá valor será el que sepa decidir qué mensaje importa, para quién, en qué momento y con qué intención.
4. Diseño Gráfico o Multimedia: de producir piezas a tener criterio
Diseño Gráfico, Diseño Multimedia o carreras similares han sido opciones muy atractivas para estudiantes de Bachillerato de Artes. Vivimos rodeados de imagen, vídeo, interfaces, marcas y contenido visual, así que parecía lógico pensar que el diseño tendría muchísimo recorrido.
La IA generativa ha cambiado el ritmo de producción visual. Hoy se puede crear imágenes, proponer estilos, diseñar campañas, generar vídeos, adaptar formatos y producir versiones en minutos. Esto afecta especialmente a la parte más “ejecutiva” del diseño: piezas rápidas, variaciones, recursos para redes, propuestas iniciales o materiales básicos.
El buen diseño seguirá necesitando cultura visual, sensibilidad, comprensión del usuario, dirección de arte, pensamiento conceptual y criterio. La diferencia estará en el tipo de valor que aporta la persona. Un diseñador que solo produce piezas compite con herramientas cada vez más potentes. Un diseñador que entiende estrategia, marca, experiencia, narrativa visual y comportamiento del usuario puede convertir esas herramientas en una ventaja.
Aquí también conviene mirar el trabajo concreto. Diseño puede ser una buena elección para perfiles con sensibilidad estética, capacidad conceptual y ganas de combinar creatividad con tecnología. El riesgo está en cuando se elige pensando únicamente en “me gusta diseñar cosas bonitas”, porque esa parte del proceso se está llenando de herramientas capaces de producir muchísimo y muy rápido.
Conclusión, ¿hay que dejar de recomendar estos grados?
No. Estas cuatro carreras pueden seguir teniendo salidas interesantes. La cuestión está en cómo se construye el perfil personal dentro de cada una. Business Analytics, Informática, Marketing y Diseño tendrán más sentido para estudiantes capaces de diferenciarse por criterio, estrategia, pensamiento propio, comprensión tecnológica y capacidad de adaptación.
El error que se puede cometer en la orientación es mirar el nombre del grado como si fuera una garantía. También lo es caer en el miedo y descartar carreras sin analizar qué trabajos concretos hay detrás. Entre esos dos extremos está la decisión inteligente: entender qué tareas se automatizan, qué capacidades ganan peso y qué tipo de rol profesional puede construir cada estudiante a partir de su talento.
En Singularity Experts trabajamos precisamente desde esta mirada. Nuestros packs de orientación ayudan a traducir este análisis en decisiones concretas: qué estudiar, hacia qué trabajos futuros orientar el perfil, qué capacidades desarrollar y cómo construir una trayectoria con sentido en un mercado laboral que cambia más rápido que el sistema educativo.
Elegir estudios este año será una decisión importante. La diferencia está en hacerla con información real sobre el futuro del trabajo, y con una idea mucho más clara de la persona que cada estudiante puede llegar a ser profesionalmente.
