Orientar antes permite aprender a decidir

Cuando hablamos de orientación temprana, hablamos de empezar a entrenar desde los primeros cursos de la ESO algo que después tendrá muchísimo peso: la capacidad de relacionar quién soy, qué se me da bien, qué me interesa y qué oportunidades existen fuera.

La propia OCDE lleva años analizando la relación entre las aspiraciones profesionales de los adolescentes y su futuro. Uno de los problemas que aparece de forma recurrente es que muchos jóvenes concentran sus expectativas en un grupo reducido de profesiones, mientras el mercado laboral evoluciona y aparecen actividades profesionales que apenas forman parte de su imaginario.

En nuestro propio Barómetro de Vocaciones y Nueva Empleabilidad hemos llegado a una conclusión muy relacionada con esta idea: elegir estudios funciona mucho mejor cuando el estudiante comprende primero qué actividades encajan con él, qué trabajos están creciendo alrededor de ellas y qué caminos formativos pueden llevarle hasta allí.

Por eso tiene sentido empezar pronto. Entre los 12 y los 16 años existe un espacio estupendo para explorar con tranquilidad, probar, descubrir intereses y ampliar referencias. Cada actividad añade una pequeña pieza que después ayuda a entender decisiones mucho mayores.

La orientación temprana también tiene que enganchar

Pedirle a un alumno de 1º o 2º de ESO que piense seriamente qué quiere estudiar dentro de varios años tiene poco recorrido. A esa edad funciona mucho mejor acercarle situaciones que pueda comprender, jugar con posibilidades y permitirle descubrir cosas sobre sí mismo casi mientras hace otra cosa.

Ahí está la lógica de nuestras nuevas actividades de orientación temprana para 1º, 2º y 3º de ESO. Hemos convertido habilidades, retos profesionales y decisiones académicas en experiencias interactivas adaptadas a cada curso.

Un memory de cartas puede servir para descubrir y trabajar habilidades. Un reto como una gran migración climática permite ponerse delante de un problema complejo y pensar cómo abordarlo. Un simulador de itinerarios ayuda a comprobar cómo determinados intereses pueden conectarse con distintas opciones académicas. Y una herramienta de exploración profesional puede descubrir a un estudiante trabajos que jamás habían aparecido en una conversación en casa o en clase.

Ese último punto tiene bastante importancia. En nuestro análisis sobre cómo afecta la orientación a las aspiraciones profesionales de los jóvenes ya explicábamos hasta qué punto las expectativas de los estudiantes pueden quedar concentradas en profesiones conocidas. La exploración amplía ese mapa y permite incorporar posibilidades que antes ni siquiera estaban sobre la mesa.

Del autoconocimiento a entender un mundo profesional que cambia

La orientación temprana cobra todavía más sentido cuando miramos lo que está ocurriendo fuera del colegio. La IA, la automatización, la sostenibilidad o la combinación de disciplinas están modificando las tareas que realizan muchos profesionales y creando otras nuevas.

Esto cambia una parte importante del trabajo de orientación. El estudiante necesita conocerse y, al mismo tiempo, necesita comprender el mundo al que llegará. Ambas piezas se van conectando poco a poco: habilidades, intereses, motivaciones, asignaturas, retos reales, trabajos emergentes y rutas formativas.

Por ejemplo, una actividad sobre cambio climático puede despertar interés por resolver problemas ambientales. A partir de ahí aparecen habilidades relacionadas con ese reto, profesiones que trabajan sobre él y estudios que permiten acercarse a esas profesiones. La orientación adquiere así continuidad y sentido para un adolescente porque cada descubrimiento conduce al siguiente.

Además, el mercado está cambiando incluso en la puerta de entrada al empleo. En el artículo sobre cómo la IA está transformando el primer empleo de los jóvenes analizamos cómo muchas tareas tradicionalmente asignadas a perfiles junior están evolucionando con la automatización. Esto hace todavía más importante desarrollar desde edades tempranas pensamiento crítico, creatividad, capacidad para resolver problemas, competencias digitales y una buena comprensión del propio perfil.

Una orientación que crece al mismo tiempo que el estudiante

Trabajar orientación desde 1º de ESO permite construir un recorrido progresivo. A los 12 años podemos empezar por curiosidades, habilidades y formas de participar en un equipo. Más adelante podemos introducir grandes retos, conectar asignaturas con intereses, explorar profesiones y, cuando aparecen las primeras decisiones académicas importantes, utilizar todo ese recorrido para elegir con mucho más criterio.

El colegio también gana una herramienta interesante: la orientación se convierte en un proceso educativo continuado que puede integrarse durante el curso y que permite al profesorado acompañar la evolución del estudiante con actividades preparadas para cada edad.

Esta forma de trabajar conecta además con una realidad que vemos continuamente en Singularity Experts: el mundo profesional evoluciona a una velocidad enorme y el sistema educativo necesita mecanismos para acercar esos cambios al alumnado. Nuestra metodología de orientación digital fue seleccionada por la OCDE como caso de éxito en su observatorio ODiCY, dedicado precisamente al uso de tecnologías digitales en la orientación académica y profesional de los jóvenes.

Empezar antes nos da algo muy valioso: tiempo. Tiempo para descubrir, probar, cambiar de idea, ampliar horizontes y entender poco a poco qué relación existe entre lo que cada estudiante lleva dentro y un mercado laboral que seguirá transformándose.

En Singularity Experts hemos diseñado nuestras actividades y packs de orientación para convertir ese recorrido en algo práctico, desde los primeros cursos de la ESO hasta las decisiones sobre Bachillerato, FP o universidad. Así, cuando llega el momento de elegir, el estudiante cuenta con muchos más elementos para construir su propio camino y el centro puede acompañarle con una metodología, datos y herramientas pensadas específicamente para ello.

Empieza a trabajar la orientación desde los primeros cursos de la ESO

Si quieres incorporar la orientación temprana en tu centro, hemos preparado actividades para 1º, 2º y 3º de ESO que permiten trabajar habilidades, explorar retos profesionales, descubrir nuevas posibilidades y aprender a tomar decisiones de forma progresiva.

Son actividades listas para utilizar en el aula, diseñadas para que el profesorado pueda ponerlas en marcha de forma sencilla y para que el alumnado aprenda mientras explora su futuro.

Solicita aquí información sobre nuestras actividades de orientación temprana